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¡MÍRAME!

16/06/2022 - 25/09/2022

Naves de Gamazo, Santander – Fundación ENAIRE

En los treinta y seis retratos que conforman Cabinet of, de Roni Horn, reconocemos la cara de un payaso, aunque sus rasgos son vagos. La artista captó la actuación del payaso mediante exposiciones largas de su cámara fotográfica, de tal manera que el rostro quedó difuminado y adquirió un efecto pictórico, como si Horn lo hubiese dibujado con rápidos trazos blancos y rojos. La figura del payaso es una forma simbólica que aparece con frecuencia en la historia del arte, tal como ilustran obras de artistas que van desde Jean-Antoine Watteau a Bruce Nauman. En ocasiones adopta la forma de autorretrato del artista, mientras que en otras se interpreta como retrato genérico de la humanidad. Para sus representaciones, el payaso toma como referencia las emociones y conductas básicas del ser humano, y se ha llegado a interpretar como el alter ego de cada persona. Se diría que Horn presenta su imagen multiplicada para que nos reflejemos en sus numerosas expresiones como si de un espejo se tratara. La artista, sin embargo, destaca solo sus artificios –el maquillaje blanco y rojo–, de modo que pone en evidencia que el payaso no es más que una apariencia, una máscara convencionalmente definida que oculta a una persona y deja temporalmente en suspenso su identidad. Al igual que sucede con el payaso, la imagen que proyectamos nosotros mismos constituye una apariencia que responde a distintos registros personales, sociales o culturales, que, en su conjunto, componen nuestro propio retrato. Cabinet of, sin embargo, va un poco más allá, y da una vuelta de tuerca al retrato del payaso al transmitir también su fugacidad: si en estas fotografías resulta arduo definir su rostro impreciso, todavía es más difícil recordarlo en las distintas secuencias que recogen su movimiento evanescente. La instalación, así, conforma una trama en la que el rostro del personaje no llega a fijarse en nuestra mente, al igual que sucede con los veloces flujos de imágenes digitales que recibimos en la cotidianidad de nuestra cultura de redes globales. La imagen del payaso, como la nuestra, es pasajera y fugaz, propia de nuestro mundo actual, el cual, por otra parte, ya no puede comprenderse sin imágenes.

Cabinet of es una obra central de esta exposición, que se ha configurado como una confluencia de miradas que invitan al espectador a observar y, al mismo tiempo, a sentirse reflejado en ese espejo social que es el retrato. Con el título de ¡Mírame!, la exposición examina el género del retrato en el arte contemporáneo a través de una selección de pinturas, fotografías, esculturas y vídeos procedentes de la Colección de Arte Contemporáneo Fundación ”la Caixa” que ponen de manifiesto la diversidad de estrategias de representación que utilizan los artistas para abordar la subjetividad y la identidad humana en nuestra época. Durante treinta años, la colección ha reunido un significativo conjunto de obras de arte contemporáneo con el fin de promover el conocimiento y la reflexión crítica sobre nuestra sociedad actual. La presente exposición se ajusta a ese propósito, al mostrar los trabajos de relevantes artistas que investigan cómo nuestra cultura, dominada por la tecnología y la imagen, afecta a la representación de la identidad, en especial cuando esta noción ya no es estable y predeterminada, sino tan fluida y ambigua como la naturaleza de nuestro mundo, sometida a perpetuo cambio.

La primera referencia histórica al retrato se encuentra en un relato de Plinio el Viejo sobre una joven corintia que, al despedir a su amado que marchaba a la guerra, trazó con carbón el contorno de la sombra proyectada por el rostro de él sobre el muro. El deseo de retener la imagen del soldado fue el origen de aquel impulso, aunque, como nos enseña el mito griego de Narciso, el retrato también es la revelación de una identidad o un «yo». A lo largo de la historia del arte, la práctica de este género ha demostrado, asimismo, la necesidad del ser humano de afirmar, destacar y recordar su presencia en el mundo.

El retrato ha llegado hasta nuestros días desplegando múltiples perspectivas sobre la imagen humana y sus complejas implicaciones sociales. Su gran transformación se inició con la fotografía, que lo popularizó de forma exponencial hasta llegar al actual fenómeno del selfie y de los retratos con smartphones que invaden las redes sociales. La fidelidad y la semejanza con el sujeto retratado han sido siempre una condición esencial, aunque el arte nos ha descubierto que retratar no es reproducir, sino crear una imagen; en definitiva, construir una ficción.

La mayor parte de las obras que se muestran en esta exposición examinan conceptos como «verdad», «apariencia» y «representación», así como «memoria» y «ficción». Algunas obras ponen a prueba los cánones normativos del género del retrato, y revelan las convenciones a las que responden para alcanzar verosimilitud. Tanto pinturas como fotografías se valen de máscaras y maquillajes con el fin de experimentar la potencialidad de tales artificios en la producción de desconcertantes efectos de realidad. Hay artistas que se interesan por la anonimidad del retrato, en tanto que otros desarticulan roles sociales y abordan la problemática que entraña la representación de la identidad.

En el cruce de miradas que se establece en esta exposición, los retratos no dejan de observar al espectador, como si planteasen aquellas cuestiones tan eternamente humanas: ¿quiénes son?, ¿cómo los veo?, ¿quién soy yo?, ¿cómo me ven?

La muestra se divide en cuatro ámbitos temáticos, que distinguen intereses y formas distintas de abordar el retrato. Estos ámbitos, no obstante, no deben tomarse como compartimentos estancos, pues algunas obras podrían situarse en varios de ellos. Todas las piezas que se incluyen aspiran a desvelar la ficción del retrato y, al mismo tiempo, confirman su validez para distinguir la identidad que define a una persona en su individualidad y con relación a la sociedad.

¡MÍRAME!

Obras de la exposición